Mostrando entradas con la etiqueta rutina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rutina. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de noviembre de 2012

ADICTO


Suena el despertador y ya estoy pensando en ello. Reviso los cajones de mi casa, y no me queda ni un gramo. Así que me visto y acudo a mi distribuidor habitual y le pido una dosis para tomar en el acto. Da igual si llego tarde al trabajo, no empiezo el día sin mi dosis.  Durante el trabajo lo mismo. Toda la jornada pensando en ello, aprovechando cualquier momento para escaquearme a por otra dosis. Y al terminar la dura jornada laboral, no vuelvo a casa sin pasar por mi distribuidor a por una dosis más. A veces doble.
  Cuando empecé solo tomaba de vez en cuando. Para socializar. Como todo el mundo en mi entorno tomaba, yo empecé a tomar. Pero solo era eso, quedar con alguien y tomar una o dos. Luego empecé a comprar pequeñas cantidades, a pedir dosis individuales a amigos o vecinos para preparármelas en casa, y ya llevo tiempo comprando a quilo y consumiendo en solitario. A todas horas. Todos los días. Ya lo decía mi madre “ten cuidado que eso engancha” “estás tomando demasiado a menudo”. Pero yo nunca escuché.
  Ahora veo como la sustancia tiene a todo el mundo dominado. Pronto nadie podrá vivir sin sus dosis, y el mundo se verá sumido en la oscuridad de la total ausencia del libre albedrío. El hecho de que nadie parezca ser consciente de ello, no lo hace menos real. Todos acuden a por sus dosis, como si fuera lo más normal del mundo, ignorando, por voluntad o no, aquella vocecila interior que les dice: “adicto”. Y yo también. Aunque me duela colaborar en este complot de proporciones cataclísmicas, no puedo evitarlo. Lo necesito. Acudo una vez más a mi distribuidor habitual y pido:
-          ¡Otro café!

martes, 1 de marzo de 2011

NO LE LLAMES DÉJÀ VU


Suena el despertador, presionas el botón para que vuelva a sonar, y te duermes de nuevo. Vuelve a sonar despertador, presionas el botón de volver a sonar, y te duermes de nuevo. Vuelve a sonar y te da la impresión de estar viviendo una repetición de algo sucedido, que apenas recuerdas, porque te dormiste al instante después de presionar el botón. Finalmente presionas "stop" y te levantas, como todos los días, a las siete y cuarenticinco.
 Desde que te cepillas los dientes te invade una sensación de que ya has vivido esto antes. Y no es un déjà vu.
  Te vistes, como todos los días, con tu traje azul oscuro, tu camisa azul celeste y tu única corbata. Como cada día, te tomas tu café con tus tostadas con queso y mermelada. Y no logras quitarte del cuerpo esa sensación de que ya has vivido todo esto antes.
  En la calle, la misma persona te da los buenos días, con la misma hipócrita sonrisa, a la vez que te da un periódico de propaganda con algunas noticias. Como ya has vivido muchas mañanas, en el periódico lees cuatro desgracias y cinco decisiones políticas que te hacen la vida un poco mas difícil.
  El mismo chófer del mismo autobús, vuelve a ni mirarte cuando te subes, y te vuelves a sentar en el mismo asiento trasero. Junto a la ventana ves a esa chica sumida en sus pensamientos, esa chica que has visto otras veces, exactamente igual. La has visto cada día de la semana durante los últimos años. Y no es un fallo en Matrix, aunque intentes pensarlo para hacer tu vida mas interesante, no es un déjà vu, aunque te gustaría. Es, tu puta rutina.