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miércoles, 18 de marzo de 2026

REENCUENTROS

 Han pasado océanos de tiempo desde la última vez que nos vimos las caras tú estás aún más guapa yo ya peino canas y te siento. 

Te siento en mis adentros

como si fuera un hecho 

escrito en una profecía antigua

de una civilización perdida.


Iba a pasar. 

Ni tu ni yo lo sabíamos 

pero esto iba a pasar. 


Te siento, 

me sientes, 

te quiero, 

y lo veo. 

Si, veo tu bandera roja

pero yo soy comunista

me lanzo a la pista

y bailamos la lista

entera, hasta el final. 


Tantas cosas sentidas

en un momento tan fugaz, 

amor, pasión, amistad, 

abrazo la perpetuidad

que se escurre entre los dedos

cual arena del desierto

y se siente como un sueño

cuando me elevas al cielo

consumando el deseo

y te pierdo. 


Te pierdo en la oscuridad, 

fui tu error de despechada, 

lo veo desde la distancia, 

se me remueve el alma

anhelo tu mirada, 

que venzas tus fantasmas, 

que la senda sombría que andas

se vea iluminada por la salida

de un nuevo día 

y  no hubo profecía. 


Y aunque ansío tus besos, 

sentir tus adentros, 

enlazar nuestro sentimientos

en un vínculo perfecto, 

lo que más ansío


             es tu calma.




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lunes, 12 de agosto de 2019

MAÑANA

Las sábanas revueltas, 
la cabellera suelta, 
un beso, una caricia,     tu olor. 
Un día cualquiera, 
¿Y si la felicidad cupiera? ¿Y si no sufrieras?
Deja atrás el dolor. 

Te doy la mano, 
tu a mi un abrazo, 
el llanto es pasado, 
y el ahora es nuestro, cubierto de co2. 
Disfrutemos de nuestros cuerpos perfectos
envueltos de esperpentos perversos
 que se pasean por lo muerto
 y lo destruyen todo,
a cambio de un puñado de oro. 

Y a nuestro alrededor no queda nada, 
pero estamos tu y yo, lo tenemos todo.
Vivamos el día, 
como si se estuvieran derritiendo los polos. 
Besémonos con pasión, 
comos si se estuvieran secando los pozos. 
Hagamos el amor, 
como si se fuera a acabar todo. 
Amémonos como si no hubiera mañana, 
porque tal vez…   
       

                                  no lo haya.



sábado, 26 de agosto de 2017

EL MECHERO


  • ¡Mierda mierda! - exclamó frustrado.

Lo tenía todo preparado, pero se había olvidado el mechero. El puto mechero. Rememorizó sus últimos pasos tratando de recordar cuando fue la última vez que lo había utilizado. ¿Se lo había dejado en el bar donde había almorzado? No... Allí no lo había usado. Siguió pensando. “¡Mierda, Miguel!” dijo para sus adentros recordando que se lo había dejado a su amigo para que se encendiera un cigarrillo. “Ya podría comprarse sus putos mecheros, siempre hace lo mismo. Te pide fuego y se apalanca el mechero”. Abrumado por el kaos que le rodeaba, corrió a buscar refugio en un callejón cercano. Ahí se enconró a una chica sentada junto a unos contenedores. La primera reacción que tuvo ella fue asustadiza, pero al verle bien, le inspiró confianza. Con sus ojos, la única parte de la cara que se le veía a la chica, le invitó a sentarse a su lado.

  • ¿Joder, vaya movida, no? - le dice ella apartando el palestino que le cubría la boca.
  • Ya ves – contesta él impresionado por la belleza de la joven muchacha – y encima yo me he quedado sin fuego.
  • En eso te puedo ayudar – dice ella tendiéndole un mechero – te lo puedes quedar, yo ya me he quedado sin gasolina.
  • Perfecto, luego corremos hacia el norte y nos vamos de aquí, ¿te parece? - le propone él.
  • Me parece – le contesta la chica asintiendo con una sonrisa enamoradora.


Se apresuró él entonces a encender el trapo y lanzó así un cóctel molotov con su corazón lleno de amor.


martes, 4 de abril de 2017

La típica película de amor

 Esto es la típica película de amor en la que chico conoce a chica, chico se enamora, chica le ignora, chica se enamora, un mal entendido le hace pensar que está con otra y se dispone a coger un avión para ir a vivir a otro país, o a otro estado norteamericano, mientras, desolado, chico habla con amigo en común, el típico amigo gracioso, y le hace entender porque chica se va. Entonces chico corre, cruza la ciudad, y tras un par de escenas de tensión, se reúne con chica en la puerta de embarque justo a tiempo, ese lugar en el que en realidad no te dejan pasar en los aeropuertos si no tienes la tarjeta de embarque, y, o bien ella no se va, o bien él se va con ella. Así, sin reserva ni nada. Y viven juntos felices para siempre. Leído esto ya os podéis ahorrar ver la mayoría de las películas de amor de los noventa y principios de del dos mil. Ahora bien, éste es el argumento de las películas americanas, si la misma cosa sucediera en la vida real y en otro lugar geográfico, el asunto sería muy distinto.

Hasta el punto en que chica está a punto de coger el avión todo sería mas o menos igual. Solo que con un toque extra de dramatismo sobre actuado digno de los dramas asiáticos. Estamos en Bangkok. Cuando chico se entera de que chica en realidad le quiere y decide largarse a raíz de un malentendido, salta del sofá y echa a correr por las abarrotadas calles de la metrópolis. Esquiva carritos de comida, turistas borrachos que sostienen una cerveza Chang a las diez de la mañana y pesados conductores de tuk tuk, que bien sabe, como buen habitante de la cuidad, que utilizar sus servicios le haría perder más tiempo que ninguna otra cosa. Llega a un taxi, que se niega a poner el taxímetro y le pide una exagerada suma de dinero por el trayecto por lo que para al siguiente que baja la calle, el cual si accede a poner el taxímetro pero sin embargo escoge una ruta mas larga para el trayecto, a pesar de las palabras que chico ha pronunciado al entrar: “Al aeropuerto, lo más rápido que puedas”. Por si fuera poco, el taxista tiene que parar a los pocos metros debido al tráfico. Los coches apenas avanzan por la calle y en la acera ve como los peatones avanzan a más velocidad que él. La chica, por su parte, está a punto de embarcar en el avión que la llevará al otro lado del mundo a iniciar una nueva vida. Consciente de ello, el chico agota su paciencia y decide correr hasta la estación de metro. Exhausto, chico se desespera al ver la cola de gente esperando para comprar el tíquet, y colarse, con los seguratas que vigilan siempre junto a las puertas, no es una opción. Frustrado, se pone a la cola.

Mientras tanto, la chica embarca en el avión, y despega.


Ya en el interior del vagón, chico mira la hora y decide que ya no hay nada que hacer, así que baja del tren y se sube en el siguiente que le lleva de vuelta. El vuelo de su amada ha despegado. Un día, decidirán aclarar el malentendido hablando a través de mensajes de alguna aplicación del teléfono móvil con muchos emoticonos. Pero ella ya está en otro país y la vida sigue. Ambos vivirán sus vidas por separado, vidas normales y corrientes, con sus altos y sus bajos. Fin.

domingo, 18 de diciembre de 2016

MICRO RELATOS

TEMÁTICA: ROMÁNTICA 
RELATO: ELLA

Ella brillaba con fuerza y tú apagaste su luz. Ella se puso a tus pies, y en lugar de alzarla de la mano, la usaste de felpudo. Ella creía que podías cambiar, y te dio mil oportunidades que desaprovechaste. Pero ahora ya no está a tu lado, te arrastras buscando sus pies pero no los encuentras porque vuela alto, y doy gracias por volar junto a ella.


TEMÁTICA: LIBROS
RELATO: RUTINA

La vida se hace rutinaria. Cada día es la copia de una copia de una copia… No encuentro sentido al hecho de estar secando copas durante horas con el fin de sacarles brillo, y me importan una mierda las necesidades de los clientes. Malditos esnobs capaces de poner una queja por una mota de polvo en su copa. Llego a pensar que la vida apesta, pero entonces, abro un libro.


miércoles, 24 de agosto de 2016

PUES, TE JODES


¿Lloras? Te jodes.
Paga tus errores,
no te mereces amores
te jodes.
Se puso a tu lado, 
y le ofreciste un lazo,
ocultando una cadena,
que destruía su libertad.
La tenías a tus pies,
y en lugar de darle la mano,
y alzarla hasta tu lado,
la pisaste.
La usaste de felpudo,
y la cadena se hizo más corta.

Ella es luz,
pero tú apagaste su brillo.
Ella es agua,
pero tú secaste su río.
Ella es aire,
pero tú la rociaste con veneno tóxico.
La contaminaste.
Pero no se rindió.
Te dio mil y una oportunidades,
ella creía amarte,
y tú no cambiaste,
pero ella sí.
Ahora lloras, y te jodes.

Sobrepasaste el colmo,
y se acabó el síndrome de Estocolmo.
Ahora vuela libre,
y eres tú el que se arrastra buscando sus pies,
pero no los encuentras, porque vuela alto.
Te jodes.
Aprende de tus errores,
a volar al lado,
sin estratos,
pero no con ella.
Ella se te ofreció como regalo,
y tu la despreciaste,
y ahora lloras, y te jodes.
No volverá a tu lado,
ha probado la felicidad,
y sabe que no está contigo,
sino consigo y su libertad.

Así que te jodes. 



viernes, 13 de mayo de 2016

Juguete

 Juanito estaba jugando en el parque. Le gustaba pegar patadas y hacer rebotar contra la pared a su corazón. Le ataba una cuerda y lo utilizaba de ancla para subirse a los árboles, hacía malabares con él. Era su juguete favorito. A menudo sufría daños, rasguños e incluso, algunos cortes profundos. Y eso le dolía, le dolía a Juanito. Pero sabía que siempre, con algunos remiendos y tras algún tiempo, el corazón volvía a quedar como nuevo. Además el corazón parecía volverse más duro después de cada recuperación. Juanito solía jugar solo. Era consciente del dolor y los peligros que ese juego conllevaba, pero aun así quería seguir jugando. Le gustaba mucho.
  Un día se le acerco una chica cuyo brillo en los ojos le dejó hipnotizado.
-         -  ¿Puedo jugar contigo? – le pregunto Doremi.
-          - Claro – respondió Juanito feliz.
Y jugaron juntos. Correteaban por el campo pasándose el corazón de Juanito el uno al otro. Parecía que a Doremi no le importaba salpicarse con la sangre que emanaba de las venas cardíacas a cada latido. Desde que Doremi jugaba con Juanito, su cara se había vuelto alegre como otras veces antes. Tener una compañera de juego con quién compartir su corazón le hacía sentir el gozo de la vida en su máximo esplendor.
  Cuando llevaban un tiempo jugando juntos, Doremi se plantó firme frente a Juanito, se metió la mano dentro del pecho penetrando la carne y, ignorando la sangre que se derramaba, se partió dos costillas y se sacó el corazón.
-          - Podríamos jugar con dos corazones – dijo ofreciendo su corazón con el brazo extendido.
-          - Para, no hagas eso – le respondió Juanito cogiendo el corazón de Doremi con sus manos y volviendo a introducirlo en su pecho – es peligroso para tu salud jugar con el corazón. Y duele.
-          - Pero me gustaría que jugáramos con los dos corazones. Sería más divertido.
-          - A mí se me da muy mal jugar con el corazón de otras personas. Prefiero seguir jugando sólo con el mío.
 Ese día acabó con un juego más intenso que ninguno otro. Jugaron con todas sus fuerzas hasta bien entrada la noche, y entonces se separaron para volver a sus respectivas casas.

  Al día siguiente, Juanito volvió al descampado donde solía jugar con su corazón. Deseaba que, como había sucedido todos los días durante los últimos meses, apareciera Doremi para jugar con él. Pero en el fondo sabía que no iba a ser así. Juanito sabía que Doremi quería compartir riesgos, quería compartir el corazón, quería compartir la vida, algo que Juanito no podía asumir. A pesar de poner su propio corazón en peligro casi todos los días, no se sentía capaz de asumir el riesgo de jugar con otro corazón, y Juanito volvió a jugar solo. 

viernes, 30 de octubre de 2015

DIANOCHE

El día. Durante el día el sol brilla, aumenta el tráfico en las carreteras, el fluir de la gente, se llenan los colegios, las oficinas encienden los ordenadores. El día recoge una gran cantidad de vida que parece llevada al punto de ebullición. Todo junto parece un frenesí, pero en el fondo la mayoría de las personas se encuentran en un estado de serenidad causado por la rutina y los convencionalismos sociales. Por el contrario en la noche, el sol no brilla. Reina la oscuridad interrumpida por las farolas de las ciudades y pueblos. La gente no se deja ver demasiado por las calles. Sin embargo, tras las cortinas se suceden cosas que son inimaginables durante el día. Se dan las más desenfrenadas fiestas en las que los asistentes bailan enloquecidos, se suceden las más salvajes muestras de amor, todo a escondidas. Así la que a simple vista parece una apacible noche, esconde las más frenéticas actividades, y lo que luce como un ajetreado día puede ser mucho más pacífico de puertas para adentro. Exactamente igual que ellas dos. 

sábado, 14 de febrero de 2015

HORA DE LA SIESTA

Nuestras lenguas enzarzadas,
como en una pelea dos felinos,
nuestras manos entrelazadas,
nuestros espíritus unidos.
Saboreo tus sales expulsadas,
alrededor de los pezones en giro,
humedezco una concepción cicatrizada,
un poco más abajo del ombligo.
                                             Y sigo.
Sigo bajando y allí llego,
al abrirse sus piernas me invitan,
poco a poco hundo el dedo,
sintiendo el intenso sabor,
poco a poco vuelvo al beso,
con su sonrisa me anima,
poco a poco la penetro,
y con placer empieza la fricción,
                     y a continuación,
a continuación llega la repetición,
cómo el océano en calma al principio,
gradualmente se levanta el ciclón,
estruendosas olas contra el precipicio.
Tras varias olas la explosión,
de la tormenta solo queda un indicio,
es el galopar de éste, nuestro corazón,
que reduce hasta quedarnos dormidos.



jueves, 25 de diciembre de 2014

MIRADAS

Es hora punta en la ajetreada ciudad de Krung Tep, más conocida como Bangkok. El tráfico apenas avanza y el semáforo se pone en rojo. Mientras camino por la acera, a lo lejos, diviso a una preciosa chica asomando por la ventanilla trasera de un autobús. Sus ojos se dirigen hacia mí, y yo no puedo evitar mantener mi mirada clavada en la suya. Me pierdo en sus pupilas como en una ciudad desconocida, anhelando descubrir todo aquello que esos ojos rasgados han visto, y yo no. Sigo mirando mientras camino, no sé por cuánto rato, ¿veinte segundos? ¿treinta?. Puede parecer poco tiempo, pero es bastante aguantando la mirada con una desconocida. Cuando ya considero que se puede sentir molesta, o acosada, decido mirar al frente. Pero cuando estoy a punto de sobrepasarla, no puedo evitarlo y la vuelvo a mirar, y ella me está mirando todavía, y sonríe, y sonrío, y esa sonrisa nos la llevamos a nuestras casas.

lunes, 25 de marzo de 2013

THE PLATFORM


That’s me; I’m the kind of person who travels with three pairs of scissors. But I don’t do that because I’m previewing the need of them, or to have a supply of scissors in case I lose the first pair. I’m travelling with three pairs of scissors because when I was packing I forgot that I’ve already had one pair, so I took another. And I forgot again, so I took another, again. That’s me, brushing my teeth with a weird masala flavor toothpaste, a little bit disgusting flavor for a toothpaste, but is the only one I found in the only shop I saw at the train station, when I found out that I forgot my traditional mint toothpaste in the last guest house.
  Those who are staring at me, those are Indian folks. From deep rural India side, I can tell for the way they act. They speak each other in Hindi and, after arrive to a consensus, one of them who looks like he is the leader, the funny chubby one, asks me any stupid question. Looks like he is the only one who is able to speak a little bit of English, so the others ask him what to ask me. Even when they don’t know what else they can ask me, they keep staring at me, smiling. About twenty eyes stoke on me, not because the fact that I’m brushing my teeth at the platform, sitting on my lug and splitting at the floor. That’s a normal behavior for Indian standard. They keep staring at me for the fact that I’m the only white foreigner waiting at the platform.
---          So, you guy, look like you are a big show for them.
  I raise my head, surprised to hear a good English speaker, and it’s when I see her for first time. A beautiful Asian woman with American accent, with that kind of interesting looking of someone who is self-confident, and sure about what she is doing. The fact that she looks a bit older than me, and she is travelling around India by her own, makes me feel that she probably have many interesting stories to tell, and awakes me a wish to know more about her.
---          Looks like, I wonder why – I answer.
---          Don’t worry; they do that all the time.
---          So, have you been here for long time?
---          Yes, I work here; I’ve been in India for last six months.
---          In Varanasi?
---          No, I’m here because I’m taking a break, but I’m coming back to work now. What about you?
---          Travelling around the country, I started a couple of days ago. And I’ll be here for three months.
---          Cool.
  Then, suddenly, the amount of Indian who were listening our conversation very interested, stop paying attention to us and start a rushing walk to different directions. That’s the sign that our train has arrived, delayed, as expected.
---          My car is over there, see you around, have a nice trip – She says to me while she walks to the opposite direction where my car is. Going to an upper class of the train.
---          Likewise - I tell her.
  And she disappears into the crowd. I go to my economic lowest class car of the train, wishing that her words become true, and I see her around later.
  That’s the beginning of a longer story that, maybe, I will tell someday. 

sábado, 21 de abril de 2012

Lo siento


(Breve poema escrito un tiempo atrás, un sentimiento que por suerte nada tiene que ver con mi sentimiento actual. Espero que os guste.)

Siento sentirlo,
pero lo siento,
siento vivirlo
siento sufrirlo,
siento no poder seguir,
siento mi cabeza sucumbir
al agónico sufrir de sentir soledad estando ella al lado.

Siento no poder decir
que no sentía algo por ti,
y cuando lo dije mentí
intentando evitar sentir precisamente lo que ahora siento.

Mierda, me invaden los celos,
el mas horrible de los sentimientos,
y por ello vuelvo a decir lo siento,
siento escribir sobre esto.

Por supuesto siento haberla hecho sufrir,
también siento ser gilipollas,
y el humo acariciando mi boca,
y las lágrimas mojando mi ropa,
y el deseo de parálisis cerebral que dure hasta que amaine el temporal. 


martes, 8 de noviembre de 2011

PARAÍSO EN LLAMAS



  Hoy, sin saber como, me he despertado en el paraíso.  Abro los ojos y todo son colores luminosos, placeres intensos, disfrute extremo. Me levanto y me dirijo a un árbol abundante de jugosos melocotones. Saboreo el jugo de su interior mientras sus ramas me abrazan y me dan calor y afecto. Y de camino al siguiente placer esparzo gasolina por todo el lugar.
  Me entrego al calor de las enredaderas que me sirven en bandeja manzanas rojas, mientras me fundo en su abrazo que me otorga todo el cariño y el amor que necesito. Mi cuerpo y mi mente se sienten totalmente relajados en el interior de esta espiral de sensaciones orgásmicas. Y entre el licor de los dioses que me provoca la mas sensacional embriaguez, el pan de las serenas tardes que me causa un sobrio bienestar casi extasiante y las lágrimas de tristeza de tiempos pasados que alivian la carga de los años, voy dejando montoncitos de pólvora unidos por una mecha.
  Jamás saldría del paraíso si pudiera, pero la realidad está allí fuera, y a veces es necesario salir. Será un periodo limitado, pero tal vez demasiado largo. Solo el tiempo lo dirá.
  Así que me levanto del paradisíaco lecho rodeado de abrazos y derribo, sin darme cuenta, otro bidón de gasolina. Abro la puerta de salida y enciendo mi último cigarrillo en el edén. El humo sabe mejor aquí dentro. Saboreo con nostalgia las últimas caladas. Cargo con la mochila a mis espaldas, dejo caer la colilla y cierro la puerta del paraíso detrás de mi, sin ver donde cae la colilla que lanzo, todavía encendida.
  La vida real, la vida fuera del edén, es dura, es jodida, pero se sobrevive. Recuerdos del tiempo de felicidad extrema en el interior del mas puro placer me dan aliento. La esperanza de poder volver a ello me da alegría, el recuerdo de lo vivido se presenta en mi mente por fragmentos. Son mis fragmentos personales del edén. Cuanto mas se acerca la fecha del regreso, mas dura se hace la espera debido al incremento de mi impaciencia. Pero finalmente llega, todo llega algún día.
  Abro pálpito de emoción la puerta de mi edén personal. Todo parece estar igual a primera vista, todo tiene el mismo aspecto, o aproximado, la puerta se abre con la misma llave, pero algo falla. Huele a humo, huele a ceniza, huele a quemado. Y el paraíso no me acoge cono lo hacía. En lugar de ello me empuja hacia fuera, me rechaza, me desprecia. Comprendo que el paraíso ha ardido en mi ausencia, ha sido totalmente destruido, entiendo, por mi inconsciencia, y se ha vuelto a reconstruir en mi ausencia. Ahora soy un punto negro en el edén. Un elemento que agita la tierra e incomoda a los árboles. Las enredaderas ya no me dan afecto, sino que me empujan con rencor, me esquivan. Los frutos causantes de sensaciones orgásmicas se esconden y no quieren ser atrapados. Dejé el paraíso en llamas y tuvo que apagarlas por si solo, sin mi ayuda, y tuvo que aprender a reconstruirse, y no le fue mal en mi ausencia, aprendió a vivir una vida si mi y ahora no concibe mi reentrada. Ahora no me quiere ya mas en su interior.
  Triste y en soledad, no me queda otra que abandonar lo que fue mi edén. Me acerco a la salida, dejo caer una lágrima en su interior antes de partir y cierro la puerta a mis espaldas. Ahora solo queda dolor. 

jueves, 21 de abril de 2011

AMOR DESQUICIADO

(Mi primer relato realista, escrito ahora hace ya unos diez años, adjunto un link con el enlace al que también fue mi primer corto, ahora hace unos 3 años, inspirado en el mismo relato. En fin, si ahora tengo mucho que aprender, entonces aun mas, pero con todo le tengo cariño a este relato que fue narrado en la radio de Barcelona y su guión adaptado reconocido por mis profesores y compañeros de clase como de los mejores de clase para llevarlo a cabo como corto, por lo que me apetecía compartirlo. Gracias.)

Ya han pasado tres meses desde que la vi entrar por primera vez por la puerta de la oficina. – Es una Diosa- Pensé, y lo sigo pensando. Hace unos días que me saluda cada mañana al llegar a la oficina, son unos pocos segundos, pero es mi pequeña ración de felicidad diaria, antes de que empezara a saludarme nunca obtenía ni una miga de felicidad al día. A veces escucho las conversaciones que mantiene con sus amigas y compañeras de trabajo. A partir de ellas he descubierto que es una chica muy buena y muy lista, que son las dos cualidades que más aprecio en una persona y, si además es tan guapa como ella, la persona que las posee se convierte en una Diosa para mí. Cada día me la cruzo por el pasillo una o dos veces. Me pasa tan cerca que hasta puedo adivinar la marca de champú que utiliza. Uno de esos con aroma a naranja. Me pasa muy muy cerca pero sin embargo yo la siento tan lejos, tan intocable, no me parece que alguien como ella pueda ser de verdad. A veces pienso que estoy alucinando por la falta de sueño o que la tele me ha comido la olla y empiezo a ver cosas irreales o, incluso, que me estoy volviendo esquizofrénico, pero entonces me acerco a otro compañero de trabajo y le pregunto: - ¿Tú, también la ves verdad? – Me contesta afirmativamente y me desaparecen todas esas ideas absurdas de la cabeza.

   Ayer escuche una conversación que mantuvo con una amiga suya en un bar. El bar donde casualmente voy todas las mañanas a desayunar, desde sé que va ella. - ¿Te has enterado la noticia?- Le preguntaba su amiga sorprendida. -¿Qué noticia?- Le ha respondido mi Diosa. - Pues resulta que un enterrador de no sé que pueblo de por Castilla es necrofílico y se follaba a todas las chicas guapas que enterraba. – Le ha contado su amiga y ella se ha mantenido bastante indiferente y la ha dejado con la boca abierta cuando le ha respondido. Sinceramente yo también lo he flipado. – No lo veo tan mal, hay muchas cosas peores, al fin y al cabo ese hombre no ha hecho daño a nadie. Por que una vez muertos ya hemos abandonado el cuerpo y ya no siente nada de nada y si cuando ya no somos nada aún podemos darle la felicidad a un pobre hombre que no tiene a nadie mejor, pues, no lo veo tan tan mal. Peor es una violación. – Ella siempre tan espiritual, “el alma cambia de cuerpo cuando nos morimos”, “Esta comida está tan buena que nutre mi alma” y como éstas le he escuchado muchas frases que demuestran que tiene una creencia similar a la hindú.
  Esta tarde me he acercado a ella y la he invitado a cenar. Le he dicho que iba a invitar a más gente de la oficina, pero no es verdad, quiero pasar una noche a solas con ella, es algo que deseo mucho, es algo que me llenaría de felicidad y si al final me dice que me quiere soy capaz de morir de emoción. Por el contrario no sabría que haría cuando me hubiere rechazado.
  Al salir del trabajo me he pasado por la tienda de jardinería y he comprado un veneno letal para matar conejos devora hortalizas. He llegado a casa y lo he guardado en el segundo cajón de la cocina, justo debajo de los cubiertos. Me he puesto en seguida a preparar comida para seis personas pues, le había dicho que iba a invitar a más personas, y no he querido que descubra mis verdaderas intenciones desde el principio. Ha sido puntual, a las ocho de la tarde ha sonado el timbre de mi casa. – Eres la primera en llegar – Le he dicho para disimular. Realmente ella ha sido la primera persona que ha pisado mi casa desde hace años ya que yo siempre estoy solo. Dos horas después le he dicho que será mejor que vayamos empezando ya sabiendo que no hacía falta esperar a nadie más.
  Nos hemos sentado los dos a comer en la mesa, que estaba preparada para seis personas. Nos hemos sentado cara a cara. Nos hemos conocido bastante durante la larga cena que ha durado hasta hace a penas unas horas, hemos hablado de muchas cosas y sé que no le ha convencido mi forma de ser. Pero no me iba a rendir y he seguido con mi intención de declarar mis sentimientos hacia ella. Ha sido una oportunidad que no he podido dejar escapar. Quedarme con la duda de lo que ella pueda sentir hacia mí es lo peor que me podría pasar. Además la deseo con una fuerza muy grande, deseo tanto su cuerpo como su alma, esa preciosa cara de ángel, esas curvas de vértigo, esa inteligencia y esa gran bondad tenían que ser mías. Ella es la mujer que ilumina mi corazón, la que me quita la sed solo con mirarme, la que me da la felicidad solo con un saludo, yo sería su esclavo y haría todo lo que me pidiese por humillante que fuese, así que se lo he dicho, le he pedido si sería capaz de tener una relación de amor puro con un desgraciado como yo y me ha contestado que no. Que no... Que no...
  Me ha destrozado el corazón pero no me he rendido. Le he pedido que se acabe la cena y se ha mostrado de acuerdo. Mientras ella ha ido acabándose el segundo plato yo he ido a por el postre. Estaba desesperado, he querido tener su cuerpo y su alma, he querido poseerlo todo y no he sabido que hacer así que me he dirigido al cajón de debajo de los cubiertos, he sacado el veneno y lo he puesto encima del mostrador. Le he preparado el postre y se lo he llenado de veneno. Se lo he llevado, el helado me ha salido muy bonito, tan bonito y tan letal a la vez. Sin dudarlo le ha metido una cucharada, he notado que ponía cara de asco pero ha seguido comiendo, supongo que no quería hacerme el feo de decirme que el helado que he estado toda la tarde preparando estaba malo. Después de cuatro cucharadas se ha dado un golpe con la frente contra la mesa y ahora hace pocos minutos que ha dejado de respirar. Ahora ya es mía, mía para siempre, quería su cuerpo y su alma, pero como el alma me impedía tenerlas a ambas, he tenido que eliminarla así puedo tener al menos una de las dos cosas que más he deseado en mi vida. Su cuerpo, medio premio, pero es que era imposible tener el premio entero. Lo quería todo pero, a falta de pan, buenas son tortas. Desde esta noche en que su alma ha abandonado su cuerpo, ya tengo su consentimiento para hacer lo que quiera con ella, que permanecerá conmigo siempre. Hasta mi muerte me encargaré de conservar su belleza junto a mí. Peor habría sido una violación. ¿Verdad?. Ahora es mía para siempre, a medias pero mía. SOLO MÍA.

Os paso también un enlace al corto en Vimeo, por si queréis verlo, aunque la calidad del material es bastante regular, pero es lo que tienen los inicios: http://www.vimeo.com/8345062




miércoles, 13 de abril de 2011

CONVERSACIONES CON EL DIABLO. La agonía de la elección.

La agonía de la elección


  Estoy a punto de ir para a casa recién terminada mi tarea. Hace años que me dedico a la limpieza de escaleras, y en este edificio lo hago especialmente a gusto. Fue en el que conocí a Marina, y, tras esperarla durante meses, al acabar mi jornada para charlar un poco con ella, la semana pasada conseguí mi primera cita con ella. Y parece que fue bien. Ella vive en el segundo, y suelo verla salir a trabajar. Tengo ganas de charlar con ella unos minutos, y aun no ha salido, así que me siento a esperar un poco antes de irme a casa. A ver si tengo la oportunidad de que ilumine un poco mi oscura existencia.
  Sentado en una silla, al pie de las escaleras, saboreo un listón venenoso lleno de nicotina, pasándome la ley por el forro de los sagrados. Mientras exhalo, escucho una puerta que viene de arriba y miro por el hueco de la escalera a ver si adivino quien va a bajar.
  - ¡Cuidado, que hoy he encerado el suelo! - Grito para advertir de lo especialmente resbaladizas que están en este momento las escaleras.
  Y aun no he acabado mi mensaje de alerta, que se superpone a mi voz un grito femenino de terror. El terror que se siente al resbalar en el primer escalón de una escalera con dos pisos por debajo. Marina empieza a descender rodando. Da vueltas y mas vueltas hasta que llega a mis pies. Inerte. Muerta. Y yo que me pensaba que las películas exageraban. Me invade la desesperación y la agonía. Yace muerta ante mi la chica que recientemente me había dado un motivo para sonreír. La verdad es que me gustaba, era, sin duda, una chica especial. Me agacho, la abrazo, miro al cielo y grito:
  - ¡Dios! ¿¡Por qué ella!? ¡Llévame a mi en su lugar!
  Y en ese momento una explosión de humo sucede, seguida de un extraño olor a azufre.
  - Buenas tardes, miserable. -  Me dice de entre el humo aparecido una voz grotesca.
  - Es... ¿Es a mi? - Pregunto intentado entre ver algo o a alguien a través de la nube gris.
  - ¿Ves a alguien más por aquí cerca? - Me dice la misma voz, y tras dar un vistazo respondo:
  - No, pero... yo no soy un miserable, me gano la vida dignamente.
  - No me hagas reír. - Me dice
  - ¿Qué pasa? Vale que no tengo el mejor trabajo del mundo, ni nunca voy a vestir Dolce & Gabbana, ni conducir un buen coche, ni me podré permitir un chalet en Benidorm, pero trabajo dignamente.
  - Eres un mierdecilla, y lo sabes. - Escucho mientras se descubre ante mi, una figura colorada con grandes cuernos.
  - Pero... ¿Qué hay de aquello de que el trabajo dignifica?
  - Esa frase la inventé yo para que fracasados como tú nunca intente ser mejores. Así sois mansos y manipulables.
  - Joder, ha sido el sustento de mi vida, y ahora me dices que es mentira...
  - Claro, mierdecilla. - Me dice. - ¿Y como se te ocurre basar tu vida en una frase que no sabes ni de donde viene?
  - Es verdad, soy un mierda... - Digo afligido.
  - ¿Ves lo que te decía? - Me dice con una gran sonrisa. - Bueno, a lo que íbamos, decías que te gustaría cambiarte con ella ¿No?
  - Si... - Digo pensativo mientras acaricio mi barba.
  - Pues bien, te concedo el deseo, dame la mano y desciende conmigo al infierno, a cambio, ella vivirá.
  - ¿Cómo? ¿Así de fácil?
  - Si, así de fácil.
  - Espera, tu eres el Diablo, ¿Dónde está el truco? ¿Qué pierdo?
  - A ver... - Me dice con cierto tono irritado. - Estoy harto de que os creáis mierdas de películas o libros que hablan de mi, y no me han visto en la vida. Que por cierto, un libro, no por mas gordo es mas respetable o creíble. Yo he venido a llevarme un alma humana, y me la trae floja si es la tuya o la de la muchacha. Así que venga, si tanto quieres salvarla, vamos para el infierno, que tengo cosas que hacer.
  - Pero... ¿El infierno? ¿Por qué el infierno? Yo le estaba rogando a Dios, y, la verdad, no creo que ella mereciera el infierno.
  - Primero, ¿Qué sabrás tu de ella? A parte de que tiene un buen culo. Y segundo, Dios es un vago y no se lleva a la mitad de los que le toca llevarse, por lo que me los tengo que llevar yo. Así que, es lo que hay. ¿Te vienes conmigo o no?
  - Al infierno... - Digo pensativo.
  - No, a las islas Caimán, si te parece... ¿Es qué no me ves la cola? - Me dice haciendo girar una cola acabada en un triangulo que le sale del final de la espalda.
  - Es que... visto así, no me apetece tanto, yo creo que no me merezco esto, si yo solo trabajo y no hago mal a nadie.
  - Entonces ¿Qué crees que mereces?
  - No se... - Me lo pienso unos segundos - ¿El cielo?
  - Si, claro. Ni que fueras tan bueno. En fin, tío, has pedido un deseo y te lo puedo cumplir. ¿Vienes o no? - Me dice mientras me tiende la mano.
  - Mmm... Creo que mejor no.
  Ignoro su mano y le doy la espalda. Camino en dirección a la calle y, justo antes de atravesar la puerta, me detengo al oír su voz.
  - Entonces irás al infierno por egoísta. - Y me lo dice con cara de cabrón y una sonrisa de oreja a oreja. Es un "trolleador máximo".
  - ¿Entonces, no tengo otra opción? - Le digo volviéndome hacia él.
  - No - Me responde entre risitas.
  - No te creo, es una de tus jugarretas, pero voy a salir indemne, soy mas listo de lo que crees.
  - Claro que si, señor Limpiaescaleras Einstein. - Me dice haciéndome una referencia burlesca.
  Salgo de allí. Voy por la calle destino a casa intentando olvidar tan terrible encuentro. Intento pensar en otras cosas y distraigo mi mente. Me evado de mi entorno hasta que, de repente, un grito de una señora me hace volver a la realidad. Es un grito de pánico procedente de arriba, de alguna terraza que hay por encima de mi cabeza. Miro hacia arriba y lo último que veo en mi vida es una enorme maceta de roca en dirección a mi frente. El diablo se lleva a dos. 


IMAGEN 1: Santi Casas: http://santideikari.blogspot.com/
IMAGEN 2: Trollface en google. 


martes, 4 de enero de 2011

CIENTO UNA


Ciento una caras,
cien de ellas que no recordaré,
una de ellas que jamás olvidaré.

Ciento una historias,
ninguna de ellas conoceré,
una compartir por siempre desearé.

Ciento una vidas,
cien de ellas ni me interesan,
mas una deseos en mi despierta.

Ciento una caras,
cien de ellas completa indiferencia,
mas una, la tuya, absoluta belleza.

*Poesía escrita hace aproximadamente un año, la subo ahora para darle un poco de vida al blog que parece estar muerto, aunque no lo está.