lunes, 30 de enero de 2017

VENGA RANGERS: CIVIL BAR (Episodio V)

(Aunque sea el episodio V de los Venga Rangers, cada episodio cuenta como un relato independiente y comprensible a pesar de no haber leído los anteriores, si quieren leer los anteriores, en la esquina izquierda del blog he añadido la etiqueta "Vengarangers")
El atardecer de Mothman City baña de naranja los rascacielos y el descenso de las temperaturas llena los bares de gente. En un bar de los barrios bajos se toman juntos una cerveza nuestros cuatro súper héroes mientras discuten algo vital. Os lo podéis imaginar, no? Su identidad secreta. Parece un conflicto un poco chorra, pero cualquier excusa es buena para hacer que grandes y rentables súper héroes se peleen entre sí con tal de petarlo en taquilla. La reunión fue convocada por Poderosa Escarlata, quién se sintió responsabilizado a llevar a sus tres amigos al nuevo registro de súper héroes del gobierno.

  • El caso es que el comisario Johnson me pidió que os convenciera, ya sabéis, con tanto lunático enmascarado provocando el caos últimamente en la ciudad, la ciudadanía se ha puesto un poco nerviosa y vuelto un poco escéptica ante la idea de que haya gente con súper poderes que esconden su identidad – explicó Poderosa Escarlata.
  • No.
  • Ni de coña.
  • Qué va!

La respuesta es unánime. Ni MoscaMan ni Estrella Poderosa ni Súper Forzudo están dispuestos a descubrir su identidad puesto que bien conocen la peligrosidad que ello conlleva. Especialmente Estrella Poderosa quien carga en suconciencia con la muerte de su antigua compañera de trabajo Abiona.

  • Vamos – insiste Poderosa Escarlata – Hacedlo por el comisario Johnson, el siempre nos ha ayudado y defendido, sin embargo nosotros no le hemos traído más que problemas. Si le ayudamos en esto tal vez le ayudemos a recuperar el prestigio que tenía.
  • Me la pela el comisario Gordon - replica Súper Forzudo
  • Es Johnson – contesta Escarlata
  • ¡Cómo sea! ¡Otra cerveza! - le pide Forzudo al camarero.
  • Bueno, me gustaría que os pararais a pensar en ello detenidamente. Podríamos ganar mucho dinero vendiendo exclusivas a las revistas – dato importante para Poderosa Escarlata puesto que odia su empleo a tiempo parcial en una hamburguesería.
  • Hombre, visto así... - reflexiona Súper Forzudo al recordar los números rojos de su cuenta bancaria.
  • Pfff – resopla Estrella Poderosa – como si tuviera interés en convertirme en un personaje de la prensa rosa.
  • ¡Vamos! Ya sabes que es lo que mas vende en este país – intenta convencerla Escarlata de que no es mala idea.
  • Imaginaos el interés que tengo yo en darme a conocer – añade Mosca Man acomplejado por su aspecto de ojos grandes y brazos peludos. Por no hablar de sus alas, ahora ocultas enrolladas debajo de su gabardina.
  • Pues por lo menos no serías una puta – le contesta Poderosa Escarlata a Estrella Poderosa
  • ¿¡Cómo!?
  • Y tu podrías trabajar en el freak's show del circo – le dice Súper Forzudo a Mosca Man.
  • ¿¡De qué vas!? ¡Borracho de mierda! - le contesta mosqueado, nunca mejor dicho.
  • Pues eso, que es mejor salir en revistas que tu trabajo – sigue Escarlata a Estrella
  • ¡Vete a la mierda freidor de hamburguesas! - le dice ella
  • Yo al menos tengo un trabajo digno, y no me vendo.
  • ¿Tú, acaso tú no eres el que dice que la riqueza la crea el proletario? - le cuestiona Estrella
  • Si
  • ¿Y no eres también el que dice que la cadena Mc Burger Queen para la que trabajas es maligna debido a la insalubridad de sus alimentos y el maltrato de los animales en sus granjas? Por no hablar de que odias el trabajo – dice Estrella, inquisidora.
  • ¿Qué tiene que ver eso ahora?
  • ¡Pues que tú colaboras a generar la riqueza de una empresa a la que consideras maligna y si consideras que eso no es venderse y lo mío si es que tienes un concepto del sexo mancillado por una rancia moral católico-cristiana, porque, que sepas, que yo elijo a mi clientela y además disfruto del sexo y encima cobrando! ¡Envidioso, que eres un envidioso!
  • ¿¡Cómo que envidioso!? - pregunta alterado Escarlata.
  • ¡Pues si! ¡Ya te gustaría a ti poder cobrar por sexo! ¡Pero con esa cara de pringao que tienes seguro que ni pagando puedes conseguir un polvo!

En paralelo, Súper Forzudo y Mosca Man echan más leña al fuego con su propio conflicto.

  • ¿¡A quién coño llamas borracho!?
  • Joder, yo no llevo ni media y tu ya llevas cuatro cervezas – explica Mosca.
  • Porque tú disfrutas mas bebiendo aguas fecales – dice el forzudo con una mueca de asco
  • Sabes que no lo puedo evitar, es mi deformación genética. Yo no tuve la suerte de convertirme en un playboy musculoso sin cerebro.
  • ¡Oye! ¡Repite eso si te atreves! - reta Forzudo a Mosca
  • ¿El qué? ¿Es qué tus neuronas no han conectado lo suficientemente rápido como para entenderlo? ¡Descerebrado! ¡Qué eres un descerebrado! Te lo repito tantas veces como haga …
THUD

El sonido de un puñetazo de Forzudo en la cara de Mosca acaba con la conversación. Al unísono, Estrella le pega a Escarlata en su cara. Y estalla la tormenta. Conscientes de que no llevan sus trajes, se aseguran de no utilizar sus súper poderes para mantener su identidad. Pero aún así los golpes son violentos, las sillas vuelan y las mesas se parten al caer sobre ellas. Como en las películas de vaqueros, o de Jackie Chan. La resistencia estoica de nuestros héroes hace que la pelea dure lo suficiente como para dejar todo el mobiliario del bar reducido a escombros ante los atónitos ojos del propietario que se pregunta por qué tarda tanto la policía. Y es que era la hora del café y la rosquilla en comisaría. Como cada hora. Sangrantes y exhaustos, la pelea se detiene con el ensordecedor sonido de las sirenas de los coches de policía que vienen a intentar parar el pequeño apocalipsis.

  • ¡Mierda! ¿Ahora qué hacemos? - pregunta Estrella Poderosa
  • ¿Sabéis? Después de esto creo que tenéis razón. Si nos descubrimos, los Venga Rangers van a adquirir muy mala reputación – comenta Escarlata mientras destruye de su bolsillo sus características gafas que sólo lleva cuando ejerce de súper héroe.
  • Joder, me duele la cabeza, la mosquita pega más fuerte de lo que parece. – se lamenta Súper Forzudo incorporándose - ¿Qué sugerís que hagamos?
  • Creo que lo mejor será dejarnos detener y actuar como personas normales que se han metido en una pelea - Propone Estrella.
  • Eso nos va a costar un montón de pasta. Nos van a hacer pagar todos los desperfectos – se lamenta Forzudo.
  • Yo puedo asumir los costes – dice Estrella – pero a cambio tenéis que prometerme que no se volverá a hablar del tema de la identidad secreta. No quiero que nadie utilice a los que me rodean para llegar a mí.
  • Hecho – dice Súper Forzudo.
  • Hecho – dice también Poderosa Escarlata al recibir la mirada de Estrella.

Los tres héroes no oponen resistencia y permiten que los agentes de policía les arresten. Se sienten derrotados, pero no tanto físicamente como moralmente. Al ver los destrozos causados y las magulladuras en el cuerpo de los que siempre son sus dos compañeros de lucha en la gran reiterada hazaña de salvar al mundo, Estrella Poderosa entiende que este es el día más patético de su vida.
  • ¿Qué cojones nos ha pasado? Pregunta echando una última mirada al desolado bar antes de agachar la cabeza para entrar en el coche de polcía.
  • No permitamos que se repita un episodio similar – le contesta Escarlata ya desde el interior del vehículo.
  • Por cierto, ¿ y Mosca? - pregunta Súper Forzudo.
  • Ya sabes, no hay de que preocuparse – le responde Estrella.


Mosca Man había hecho gala de su capacidad para reducir el tamaño de su cuerpo al de una mosca y huir, consciente de que no hubiera podido mantener su identidad secreta debido a sus peculiaridades físicas. Además entiende que tendrá que ser el Venga Ranger de guardia mientras sus tres compañeros están en el calabozo. Y así acaba el particular enfrentamiento de los entre los Venga Rangers, su particular civil war, o mejor dicho civil bar.


miércoles, 4 de enero de 2017

CRISTINA PEDROCHE Y EL VESTIDO DE LA DISCORDIA

Otra vez, a un a riesgo de evidenciar borreguismo, uno de los principales temas de los que debatir durante los primeros días del año es el vestido de la Pedroche. Si, un puto vestido. Me cuesta creer que, a día 3 de enero, todavía haya cantidad de gente comentando y compartiendo artículos sobre si el vestido de Cristina Pedroche en la gala de noche vieja de Antena3 era demasiado provocativo, machista, hortera... Sobre ella, una presentadora de la tele, una asalariada, que si es una zorra, una víctima del patriarcado, una cómplice... Y no lo entiendo. Estamos hablando de A3. Se suponía que estábamos entrando en la era de Internet. Se suponía que íbamos a bajar a los oligarcas de las antenas de televisión y a remarcar su patetismo quitándoles el poder que les otorga el monopolio de la información. Se suponía que a estas alturas las televisiones ya debieran estar rogando likes favs y subs como cualquier idiota con conexión a Internet y verían su poder totalmente mermado ante la capacidad del usuario de seleccionar la vía informativa que consumir. Se suponía que íbamos a derrocar a los demonios de la torre que emite ondas radiofónicas cargadas de manipulación e intenciones oscuras. Pero aquí estamos, día tres y todavía hablando del vestido que llevaba una señora en una fiesta a la que no fui. Yo que no tengo tele y trato de seleccionar la información que consumo de entre diversas y variadas fuentes, veo mis fuentes inundadas por la discordia del momento causada por la televisión, Antena3 para más inri.

Si os importa mi opinión, y si habéis leído hasta aquí es que supongo que si, mi opinión es que me la pela el vestido de la Pedroche, me la pela todo lo que haga una cadena fascista como Antena3, por favor dejad de hablar de lo que en la tele hacen mal, que si tienen a un cantante misógino en un programa de música, que si hacen programas para retrasados, etc, porque les estáis dando poder. A3 suelta el anzuelo de la provocación y vosotros mordéis, dejando que se apoderen así de gran parte de la fuente que se suponía iba a ser su destrucción. Porque os aseguro que la decisión de ponerle a Cristina Pedroche un vestido más pequeño cada año no está alimentada por un principio machista, ni de objetización de la mujer, aunque tal vez si fuera así en primera instancia, ahora solo responde a una única necesidad, conseguir audiencia, y con ella poder, es decir, dinero de las empresas que se publicitan en su canal. Porque les habéis demostrado por tercera vez consecutiva que su idea es un éxito, porque cada año se despierta la polémica y se engancha a una cantidad considerable de espectadores a las campanadas del año siguiente solo para ver el vestido de la Pedroche y poder ser los primeros en twittear que Antena3 es machista o que es una vergüenza que todavía pasen esas cosas. Al ver los resultados a la mañana siguiente, el equipo directivo de la cadena se frotará las manos sabiendo que pueden seguir explotando un año más la simple provocación sin causa que les da tanta audiencia, pidiendo más dinero si cabe a quien quiera ser el primer anunciado del año cuando tanta gente hay delante de las pantallas. Así es la guerra de las audiencias. Es algo que me parece evidente ya desde que empecé a tener conciencia de la voluntad tras el informador: Ganar dinero. 


Pero lo que a mí me parece una vergüenza de verdad, y de la grande, es que le deis tanta cuerda a una cadena rancio-facha como Antena3. Aquellos que supuestamente la despreciáis por vulgar, machista, mediocre, por no ofrecer contenidos de calidad y todas esas cosas que se dice sobre la cadena de televisión en la red, sois una fuente de alimentación necesaria, si no la principal de dicha cadena. Es una obviedad pero parece que todavía hay que decirlo. Antena 3 se aferra al principio de conseguir que hablen de ellos, aunque sea mal. Dijo Oscar Wilde “Qué hablen mal de uno es espantoso, pero hay algo peor, que no hablen”, así que ya sabéis, si queréis dejar a Antena3 y sus mierdas en el siglo pasado, que es al que corresponden, el año que viene simplemente no pongáis la cadena e ignorar el hecho de que el vestido de la presentadora sea más provocativo aún. No dejéis que salten de las antenas de televisión a las redes. Que quienes hayamos tenido la tele apagada el 31 de diciembre no sepamos si quiera el vestido que llevaba tal o cual presentadora, que Antena3 se hunda en la oscuridad que se merece.